miércoles, 16 de septiembre de 2015
Prosa al tiempo
En el desorden de la memoria los flashes de las remembranzas. La costilla del tiempo que discurre frenética para contar al oído aquello olvidado, y se pronuncian los verbos que acompañan las risas y también los quebrantos, los ideales y las anécdotas, los rostros y los llantos. Y uno no sabe si el espejo es tan cierto o si el olvido es tan llano, si los hechos se han ido o si son cosas de magia. Y aparece en los sueños la pupila de un día, la llama en el alma, las palabras no dichas, los silencios encantados y se mezclan los recuerdos cuyas alas no estaban. Tal vez somos pájaros que exhalan nostalgias…
sábado, 12 de septiembre de 2015
– Novissimo
Siempre me habían hablado de los finales abiertos. Esos que sólo sirven para que discutamos hasta la madrugada acerca de las infinitas posibilidades de un final inconcluso.
A mi compañero de acrobacias le encanta ser un tipo que está a la vanguardia. Me propuso un final abierto, segundos antes de partir de la rampa acrobática. La hamaca llegó hasta mí. Miré hacia abajo y unos seis metros me separaban del piso. La red no estuvo a la vista como en funciones anteriores. Yo también soy de vanguardia, pero los finales me gustan precisos- así fue Inspector- como sin pensarlo dos veces, ligué sus manos con el vacío. La supervivencia es la nueva moda…
domingo, 6 de septiembre de 2015
Espiral de juventud
Lleva entre sus ropas la seña de una edad temprana, discurre entre letras con la llama de la palabra, tiñe y destiñe con agudo entusiasmo. Es el reflejo de otras señas consumadas, es la victoria de ella y la propia revancha.
Cuando las voces jóvenes acompasan este mundo con su pluma y su audacia me recuerdo alguna vez primaveral y sonrío a la distancia.
El tiempo es un quebranto y un zurcir de recuerdos de todo tipo, incluso cándidos.
martes, 1 de septiembre de 2015
EL VIAJE
La carretera parece vacía. Voy camino hacia donde la belleza no se ha extinguido, eso me prometió la agencia de viajes. No me gustó demasiado la idea de tener que ir sola, pero era la condición sine qua non. El seno de la belleza lo vale, me dijo con rostro convincente el tipo que me vendió el viaje. Yo he visto otras cosas, anduve por rutas donde la indiferencia era moneda corriente, o donde la crueldad solía tocar el timbre del barrio. Eufemismo puro, la verdad, vengo de un siglo donde a nadie le importa el otro, un mundo donde el señor dinero mata cualquier posibilidad de un limbo, paraíso o belleza.
El agente de viajes, me recalcó una y otra vez: escucha Ana irás al vientre de la belleza. Eso si, sólo tiene pasaje de ida; pero luego puedes invitar a tus seres queridos para que hagan el mismo viaje. En mi mente de pequeñeces poéticas creí que el viaje era camino al Parnaso, o algo asi. Pero, cuando fui a la segunda reunión pre viaje, me di cuenta que no era ese el lugar adonde iría. La secretaria de la agencia, ante mi inusitada pregunta:
— ¿Las musas se dejarán ver? carraspeó y le pegó un codazo al jefe.
—Ana, es un camino a la belleza, pero necesitamos de su fe. O sea, si le damos más detalles, perderá la gracia de realizar tamaña empresa—respondió el tipo.
No soy mujer que le tema a los abismos, la curiosidad es mi desayuno diario. Asi que, me dije a mi misma: vas o vas. Lo extraño es que no me pidieron carnet de conducir.
Estuve el día fijado a la hora señalada en el cruce de la ruta 22 y la 22. Luego, todo fue azulado,lírico, cadencioso, primigenio, ancestralmente amoroso. Todo pasa y todo queda, decía mi abuela.
Ahora estoy en la sala de espera. El médico me hace pasar al consultorio. Ya cómodamente sentados, él comenzó con la rutina de preguntas.
—¿ Qué recuerda usted del pasado? preguntó inquieto el médico.
—¿Doctor, a usted le interesa lo bello de la vida?
—En realidad mi profesión es otra…
— Okey, no le interesa…
—Quiero saber si usted recuerda cómo ha sido su juventud, debo asentarlo en el parte diario.
Lo miré con cierto aire lastimoso. El médico, a toda prisa, tildaba distintos ítems en la extensa planilla. Luego, sin siquiera alzar la cabeza largó su rollo.
——Escúcheme señora, usted sufre de amnesia parcial, dijo él con cierto aire arrogante, y no le veo ánimo de hacer algo al respecto.
—Ajá. Yo no recuerdo demasiado, pero creo que usted tampoco —respondí con soltura. Yo olvidé algunas cosas, y usted olvidó otras Doctor. El tipo me miró sorprendido. Asi que seguí avanzando y pregunté.
——¿Cuánto tiempo hace que no ve un amanecer? ¿Cuánto tiempo hace que no danza bajo la lluvia? ¿Cuánto tiempo hace que no ríe hasta mearse encima? ¿Cuándo fue la última vez que se sintió desfallecer dentro del alma de una mujer?¿Cuanto hace que no duerme como un bebé?
El médico, un tanto perturbado, se levantó de la silla. Un amplio espejo dejó ver su silueta recortada sobre la pared gris. Retomenos dijo en voz alta.
—¿Cuál es su ocupación?
—¿Ahora? soy Agente de viajes.
—Se la ve radiante. ¿Trabaja para alguna empresa?
—Por supuesto Doctor, trabajo en la Psiquis Company.
—Y dígame, entre nosotros, usted cree que aunque sea para el 2030 me podrá hacer algún lugarcito en los nuevos viajes. Tengo algunas cosas pendientes de mi juventud que no me dejan en paz…
El agente de viajes, me recalcó una y otra vez: escucha Ana irás al vientre de la belleza. Eso si, sólo tiene pasaje de ida; pero luego puedes invitar a tus seres queridos para que hagan el mismo viaje. En mi mente de pequeñeces poéticas creí que el viaje era camino al Parnaso, o algo asi. Pero, cuando fui a la segunda reunión pre viaje, me di cuenta que no era ese el lugar adonde iría. La secretaria de la agencia, ante mi inusitada pregunta:
— ¿Las musas se dejarán ver? carraspeó y le pegó un codazo al jefe.
—Ana, es un camino a la belleza, pero necesitamos de su fe. O sea, si le damos más detalles, perderá la gracia de realizar tamaña empresa—respondió el tipo.
No soy mujer que le tema a los abismos, la curiosidad es mi desayuno diario. Asi que, me dije a mi misma: vas o vas. Lo extraño es que no me pidieron carnet de conducir.
Estuve el día fijado a la hora señalada en el cruce de la ruta 22 y la 22. Luego, todo fue azulado,lírico, cadencioso, primigenio, ancestralmente amoroso. Todo pasa y todo queda, decía mi abuela.
Ahora estoy en la sala de espera. El médico me hace pasar al consultorio. Ya cómodamente sentados, él comenzó con la rutina de preguntas.
—¿ Qué recuerda usted del pasado? preguntó inquieto el médico.
—¿Doctor, a usted le interesa lo bello de la vida?
—En realidad mi profesión es otra…
— Okey, no le interesa…
—Quiero saber si usted recuerda cómo ha sido su juventud, debo asentarlo en el parte diario.
Lo miré con cierto aire lastimoso. El médico, a toda prisa, tildaba distintos ítems en la extensa planilla. Luego, sin siquiera alzar la cabeza largó su rollo.
——Escúcheme señora, usted sufre de amnesia parcial, dijo él con cierto aire arrogante, y no le veo ánimo de hacer algo al respecto.
—Ajá. Yo no recuerdo demasiado, pero creo que usted tampoco —respondí con soltura. Yo olvidé algunas cosas, y usted olvidó otras Doctor. El tipo me miró sorprendido. Asi que seguí avanzando y pregunté.
——¿Cuánto tiempo hace que no ve un amanecer? ¿Cuánto tiempo hace que no danza bajo la lluvia? ¿Cuánto tiempo hace que no ríe hasta mearse encima? ¿Cuándo fue la última vez que se sintió desfallecer dentro del alma de una mujer?¿Cuanto hace que no duerme como un bebé?
El médico, un tanto perturbado, se levantó de la silla. Un amplio espejo dejó ver su silueta recortada sobre la pared gris. Retomenos dijo en voz alta.
—¿Cuál es su ocupación?
—¿Ahora? soy Agente de viajes.
—Se la ve radiante. ¿Trabaja para alguna empresa?
—Por supuesto Doctor, trabajo en la Psiquis Company.
—Y dígame, entre nosotros, usted cree que aunque sea para el 2030 me podrá hacer algún lugarcito en los nuevos viajes. Tengo algunas cosas pendientes de mi juventud que no me dejan en paz…
lunes, 31 de agosto de 2015
Un mundo mejor
Marisol abrió la puerta de la imaginación un día oscuro. Era una artista recluida en su universo, necesitaba creer que el mundo sería menos violento, más humano, más comprometido con las causas nobles. Comenzó a hacer sonar su violín, y tal como si fuese un instrumento mágico despertó a los indiferentes, les hizo derramar lágrimas, conmover sus corazones. Luego, cerró la ventana de su casa con cerrojos pesados, a la espera de algún violín mágico que no fuese el de ella.
Pasaron centurias y aún los soñadores abrimos la puerta de la imaginación en días oscuros…
viernes, 28 de agosto de 2015
INSOLENTE PAISAJE
Este atardecer
que muere
inmerso
en el alma
de la noche
me recuerda
que lo fugaz
suele asemejarse
a una brizna
de eternidad
repetitiva.
Tal vez mañana,
insolente
el alba,
nos encuentre
dormidos
a la vera
de lo perdido
o quizá
despiertos
en inmensidades
desconocidas.
Cosas del corazón
que pulsa
luminosidad
en los paisajes
aún sombríos.
que muere
inmerso
en el alma
de la noche
me recuerda
que lo fugaz
suele asemejarse
a una brizna
de eternidad
repetitiva.
Tal vez mañana,
insolente
el alba,
nos encuentre
dormidos
a la vera
de lo perdido
o quizá
despiertos
en inmensidades
desconocidas.
Cosas del corazón
que pulsa
luminosidad
en los paisajes
aún sombríos.
sábado, 22 de agosto de 2015
La copa
Era un cónclave de sabios, estaban reunidos para debatir sobre el devenir del Planeta Tierra. El Sócrates moderno carraspeó al iniciar la conferencia de prensa. Mirando fijamente a la cámara de tv, dijo: no hay que ser apocalípticos. Luego, se empinó la copa de cenizas que estaba a su lado, mientras el vacío hacia eco entre sus palabras...
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