lunes, 28 de septiembre de 2015
Cosa seria – Ana Caliyuri
Esto de reír es cosa seria” dijo él a quien quisiese escuchar. Yo, risueña por naturaleza, sonreí. No hay tratado sobre la risa que me haya persuadido acerca de los “porqués” comunes que identifican semejante acto o cuándo o dónde sucede la risa seriamente; sin aditivos, sólo por zoncear con algún motivo que provoca esa explosión interior. Las palabras son las causantes, me dije, mientras dibujaba en el aire silenciosamente palabras de burbujas, salidas inesperadas, espejos míos desdibujados. Reír es cosa seria, y cuando esa seriedad despierta a los corazones es una grata barca que boga en brazos de un gesto que la inteligencia reconoce y el alma abarca.
sábado, 26 de septiembre de 2015
ALQUIMIA
La alquimia
en los labios,
prestos
a brotar
cual fruta fresca.
Sobre el río
que no cesa
de flanquear
despierto
se escapa
la juventud
con su torrente
de luz ciega.
Todo es perenne
hasta la desventura
de los ojos perdidos
en el tiempo.
jueves, 24 de septiembre de 2015
El tren y el destiempo
El tren inmóvil. Las luces de los vagones, aún apagadas, daban un panorama desolador a la estación. El alma de Lucía parecía divagar por encima de la formación del tren. Los ojos de la menuda mujer se agigantaron a medida que llegaban los pasajeros para el viaje. Ella no hubiese querido que Gabriel se fuese, tampoco él hubiera querido irse. ¿Cómo se mastica el sabor de lo no deseado? ¿Cuál es el aire que cabe entre dos bocas que se despiden?
Nada parecía existir para esa pareja de enamorados más que sus manos unidas, la tristeza en los rostros y una ínfima luz de prometedor encuentro. Tiempos de oscuridad y como toda oscuridad no perdona a nadie. Se acariciaron hasta que el pitido del tren los llamó a la realidad. Una ventanilla, un asiento y un andén eran el paisaje que los acompañó, hasta que el vagón se empequeñeció en el infinito.
Lucía tragó sus lágrimas tres pasos, mil pasos, millones de pasos. Luego, lloró su desconsuelo en soledad. Vaticinó la ausencia sin tiempo. Secó las lágrimas con sueños.
Despertar suele ser doloroso. Aunque otros dicen que ha salido el sol, ella prefiere creer que un buen sueño vale más que la peor realidad.
De tanto en vez se la ve deambulando por la estación, ya los trenes no son como antes, tampoco ella, ni siquiera Gabriel ha de ser el mismo. De eso se trata crecer, muchas décadas han pasado aunque el lugar sigue siendo desolador. Los pitidos del tren ni siquiera traen recuerdos porque la memoria se fue con ellos. Así es el tiempo, un vagón que lagrimea a lo lejos y un amor que se pierde.
El tren inmóvil, hasta nuevo aviso, hasta otras despedidas, y otras ausencias.
Pareciese que una nueva formación se mueve o quizá son los pasos de Gabriel a lo lejos. Entre la neblina y la oscuridad, hay un alba de ensueño. Lucía peina su gris cabellera, es domingo y dicen que los trenes nuevos comenzaron a moverse…
Nada parecía existir para esa pareja de enamorados más que sus manos unidas, la tristeza en los rostros y una ínfima luz de prometedor encuentro. Tiempos de oscuridad y como toda oscuridad no perdona a nadie. Se acariciaron hasta que el pitido del tren los llamó a la realidad. Una ventanilla, un asiento y un andén eran el paisaje que los acompañó, hasta que el vagón se empequeñeció en el infinito.
Lucía tragó sus lágrimas tres pasos, mil pasos, millones de pasos. Luego, lloró su desconsuelo en soledad. Vaticinó la ausencia sin tiempo. Secó las lágrimas con sueños.
Despertar suele ser doloroso. Aunque otros dicen que ha salido el sol, ella prefiere creer que un buen sueño vale más que la peor realidad.
De tanto en vez se la ve deambulando por la estación, ya los trenes no son como antes, tampoco ella, ni siquiera Gabriel ha de ser el mismo. De eso se trata crecer, muchas décadas han pasado aunque el lugar sigue siendo desolador. Los pitidos del tren ni siquiera traen recuerdos porque la memoria se fue con ellos. Así es el tiempo, un vagón que lagrimea a lo lejos y un amor que se pierde.
El tren inmóvil, hasta nuevo aviso, hasta otras despedidas, y otras ausencias.
Pareciese que una nueva formación se mueve o quizá son los pasos de Gabriel a lo lejos. Entre la neblina y la oscuridad, hay un alba de ensueño. Lucía peina su gris cabellera, es domingo y dicen que los trenes nuevos comenzaron a moverse…
lunes, 21 de septiembre de 2015
MÁS ALLÁ…
Y más allá
del yo poético
hay un yo inmenso…
Ese
que sirve
a la voz
de los vacíos
o que es silueta
de los silencios.
Ese
que timonea
la mar
de los náufragos
cuando las almas
dubitan
en las tormentas.
Más allá
del ombligo
Poeta
hay enésimos latidos
que necesitan
de la poesía
cual resplandor
que despierta.
La magia del amor
Alma es una niña singular, busca las simples cosas que la
gratifican. Es así como se la suele ver apoyada sobre el vidrio de la ventana
de su hogar intentando descifrar los astros en el cielo o sentada sobre la
hierba del jardín para observar de cerca las hormigas, el rocío del atardecer o
algún gusano de tierra.
Este domingo pasado sintió la primavera en la punta de su
nariz: el olor a lavandas, jazmines y flores frescas la despertó. Su madre
atareada con las cosas del hogar sólo atinó a reclamarle ayuda para
finalizarlas, sin reparar en el rostro ensoñado de Alma. La ensoñación la
apresó por un instante: quería regalarle al mundo una brizna de primavera.
Colaboró con su madre y ya pasado el mediodía comenzó a recoger flores de su
propio jardín. Dos caléndulas y un ramillete de jazmines alcanzaron para que su
rostro irradiase felicidad. Luego, comenzó a caminar por la acera. El sol
proyectó su sombra extensa y Alma supo jugar con ella. De repente la sombra
pareció engrosarse demasiado, tanto que semejó la figura de un hombre alto.
Cualquier niña se hubiese asustado, pero no ella. Agudizó sus sentidos y con la
seguridad de portar el amor entre sus manos se detuvo antes una mujer madura
para decirle:
-
Señora ya pronto es la primavera y me gustaría
regalarle flores.
La mujer, sorprendida, la miró con asombro. Después observó
el ramillete apretado en su manita y sonriéndole le respondió:
-
Claro que si, me gustan las flores.
-
Puede elegir si quiere…
-
-Me gustan los jazmines.
l La niña se desprendió del
ramillete y a cambio recibió un beso.Una fuerte emoción recorrió el
cuerpo y alma de la mujer. Recordó que cada primavera su padre le regalaba
jazmines, ya hacía más de de veintisiete años que había fallecido. Mientras la
lágrima buscó el recuerdo, una sombra de un hombre alto pareció trepar el aire
hasta perderse en el cielo. Después de todo el amor, en cualquier tiempo, busca
su manera de hacer magia…
domingo, 20 de septiembre de 2015
PÁJARO DE MIL ABISMOS
Y fue
en el último
vestigio
de la tarde
cuando el corazón
agigantó
su latido.
Y fue
el aire
una barca
de poesía
y lamenté
todas las ausencias
los poemas magros
las lenguas mezcladas
los héroes inadvertidos
Y me pregunté
si puede más
la sencillez
que un poema
colgado
del cielo mismo.
Y fue puro
el palpitar
de los versos
desprevenidos…
agigantó
su latido.
Y fue
el aire
una barca
de poesía
y lamenté
todas las ausencias
los poemas magros
las lenguas mezcladas
los héroes inadvertidos
Y me pregunté
si puede más
la sencillez
que un poema
colgado
del cielo mismo.
Y fue puro
el palpitar
de los versos
desprevenidos…
viernes, 18 de septiembre de 2015
Creencias y destino
Ese lugar cercano al seno de las cosas, ese, que suele ser el centro de gravedad de todos los sentidos, esa pieza poderosa que nos libra de la rutina, esa brizna del alma que nos permite resplandecer o tocar el fondo de los abismos, es el sitio donde resuena la belleza y también la soledad misma. Y es en un instante de humildad serena donde avizoramos lo único perenne que existe, porque mal que nos pese estamos por aquí, un ratito, liberándonos de añejas cadenas mentales que nos impiden plenitudes esenciales; plenitudes que no cotizan en mercado pero que cuando se ausentan nos desequilibran. Por enésima vez me sé acróbata de la existencia con un sol latiendo al son del destino, después de todo creer o no en el alma es cuestión y no, de poesía…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)