martes, 4 de septiembre de 2018

Atardecer verbal


La tarde
en el misterio
de las sombras
dibujando
hasta el cansancio
atardeceres
transparentes.
La tarde
en el balcón
de letras
con un reloj
oscilante
en el péndulo
de sueños.
La tarde
y nosotros allí
como poetas
de a retazos
en el vaivén
de la calle
y a la espera
de nuevos climas
y otros paisajes
para renacer
en verbos.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Comparto un fragmento de un cuento largo que está por salir del horno..

Comparto un fragmento de un cuento largo que está por salir del horno...
El usurpador
Me quedé inmóvil. Sentí el martilleo continuo de mis pulsaciones dentro del pecho como si un taladro perforase incansable una piedra. Abrí la boca buscando un poco de aire. Me concentré en la pequeña ventana que daba a la calle, más precisamente al ras de la vereda. Tenía una reja que impedía el acceso o salida de una persona, pero por suerte entraba viento fresco por los vidrios rotos.
La oscuridad llenó mi alma, tenía deseos de gritar, pero no se puede gritar sin hacer ruido. Tapé mi boca con ambas manos al tiempo que mis ojos quisieron hablar con lágrimas. No me podía permitir el error de llorar, no al menos en ese instante. Nadie es indispensable, ni siquiera yo misma, pero llorar no era algo que yo hiciese regularmente por lo cual fue fácil contenerme.
Una presunta identidad no nos hace más o menos visibles, aunque creo que me descubrieron. Si me encuentran me harán preguntas. Ellos no tienen nada que perder, yo sí.
La única luz que ilumina el sótano es la del farol de la calle. Un foco amarillo como la hiel, así de agrio es también este instante. El chillido del viento colándose por los agujeros de la ventana me inquieta. No le tengo miedo a los temporales, si le temo al otro lado de las cosas. Las dos caras de una moneda, la eternidad y el instante, la negrura o el mito de la caverna de Platón, la noche y el día, y enésimos etcéteras que transcurren sin hacer demasiado ostentación de su existir.
En verdad, siempre me gustó consumirme en la llama de lo que no sé, es una forma de florecer sin cargas en la espalda. Cuánto más sabemos más ignoramos y he ahí el drama de la existencia humana, saberse un vaso imposible de colmar.
Así lo decía Marcius Kong, mi vecino de departamento cada vez que tenía ocasión de filosofar.
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martes, 28 de agosto de 2018

Florecer


Cada uno
florece
elocuente
a la medida
de algún verso
o en el renacer
de cualquier sueño
pero, florece
porque hay algo
de febril
que se resiste
a morir
en esencia.
Cada uno florece
en el quebranto
del día
con un atardecer
en el corazón
y un alba
entre los dedos.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Ungidos con cenizas


La luna inerte.
Agujerean pájaros
ungidos
con versos libres
y se esfuman
los cuervos
tras bambalinas.
Nadie ha visto nada
todos han visto.
Según dicen
desde antaño
la ceguera
lleva su copa
de cenizas
aferrada
como emblema
de la injusticia.
Le temo
a los antiguos lutos
entre los vivos,
mas duerme tranquilamente
nadie ha visto nada
todos han visto…

lunes, 6 de agosto de 2018

domingo, 5 de agosto de 2018

Infinito soplo




En esta hora
de tiempos
evanescentes
soy fugitiva
del atardecer
y su nostalgia
abandonándome
a los sueños
de ojos abiertos
con la esperanza
de iluminarnos
entre metáforas.
Esas que traen
unen
e hilvanan
los sentires
que el corazón
en la insensatez
irradia.
En el arte
el infinito
es un soplo
de amor
y muerte
que renace
aferrándonos
a nuestro aire.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Lírica presente


Siento
la indignación
de los tiempos
que cuela
los fantasmas
en forma de justos
con cara de piedra
y se ríen los injustos
de las penas
que ellos siembran
a costa
de las lágrimas
y la intemperie
que nos dejan.
No nos hablen de tormentas
hay demasiados
atormentados
en la miseria.
Siento la indignación
de los tiempos
esa que no cabe
en el alma
porque duele.
Esta lírica
que sirve y no
con su presencia
me recuerda
que la poesía
suele develar
las tinieblas.