miércoles, 5 de marzo de 2014

EVOLUCIÓN








En el principio
inmemorial
una ínfima sombra
con o sin genio
fraguaba
sus capas
en silencio.
Después
en penumbras
perfiló
la luz
de su silueta.
La evolución
del Ser
habita
en una rueda
perenne
que vierte
claroscuros
hasta sintetizar
definitivamente
la luz
en el propio pecho.


Poema realizado al cuadro "Rueda de la evolución del Ser", de la pintora argentina Andrea Denegri.

lunes, 3 de marzo de 2014

HUMILDE POESÍA


Para arribar
allí
donde lo ignorado
no se palpa
ni se ve
no se degusta
ni se oye
es menester
grabar
el ego
en el fango
para resurgir
en la humildad
de un níveo canto.

Del libro Sol de otoño/Sole d´autunno

sábado, 1 de marzo de 2014

Sorpresa desagradable ── Ada Inés Lerner & Ana Caliyuri

Nos dijeron que hay dos planetas similares a la Tierra que podrían ser habitables o estar habitados y allí nos enviaron con mi copiloto de siempre, Kirk H. y una pequeña tripulación. Están ubicados en la constelación de Lyra, a 1.200 años luz de la Tierra, y orbitan alrededor de una estrella similar a nuestro sol. Cuál no sería nuestra sorpresa al comprobar que uno está situado en una zona habitable, es decir a una distancia tal que había desarrollado vida. El objetivo era indagar acerca de los especímenes que allí estaban. Kirk y yo solicitamos autorización para aproximarnos al singular planeta. Los rayos diatrixz 1 y diatrixz 2 de la nave perforaron el manto de luz que nos impedía comunicarnos. Luego de ello ya nada sabemos, orbitamos desde hace cuatro mil años entre dos dimensiones paralelas. Algunos duermen y otros como yo, escribimos para abrir puertas…

jueves, 27 de febrero de 2014

El cartel

Iba camino al encuentro, después de todo, alguna vez hay que intentar ser más sociable. Todos aprendemos de todos. Me hablaron muy bien de este grupo, se respetan, se comprenden, se ayudan, ergo, ha de ser un grupo creativo distendido y no competitivo, pensaba mientras esquivaba las hojas de los árboles caídas sobre la acera. En verdad; ella goza de un cierto grado de timidez rayano con la ridiculez o tal vez es la torpeza quien la coloca siempre en absurdas situaciones. El caso es que al traspasar el umbral de la pequeña sala donde estaba previsto el primer encuentro de escritores, el tacón de su zapato quedó enganchado en el escalón o mejor dicho en la insensatez. Se desplomó a lo largo de la puerta ante la presencia de los que allí estaban. Alzó la testa y alcanzó a ver un cartel colgado sobre la puerta de acceso. Lo leyó y los ojos parecieron girar como la niña del exorcista, se alzó como pudo y huyó de allí. Esto de catalogar a la gente nunca me ha gustado. Menos que menos me gusta que me digan en qué lugar he de estar. Nononono. Jaj; menos mal que a pesar del golpe pude leer el metamensaje del cartel, se dirá metamensaje? O ha de ser un submensaje, bueno como sea lo víiiii.y decía bien clarito “Quien adelante no mira, atrás se queda.” No seré una adelantada, pero mi abuela siempre decía: “para muestra alcanza un botón”…

lunes, 24 de febrero de 2014

Entre la sed y la sed



Este siglo colmado de  primaveras artificiales porta consigo una ancestral sed que nada apaga. Como si todo se consumase en una lluvia entre volcanes cuyas lavas recorren territorios de desiertos conocidos, antiguos y esenciales. Pero, permanecer en el infinito de otra alma es tal vez un recorrido más amplio y menos inmediato. Es quizá turbar el tiempo hasta anularlo. ¿Es eternidad un instante? La respuesta se encuentra suspendida en cada morada. A ojos vistas, a redes expuestas:  fundir llama con llama no alcanza en tiempos de corazones gigantes.

Impaciencia



El impaciente
desorbita
en el vacío
la esperanza añeja.
Luego, viste
de ansiedad
los instantes
sin percibir
el poder
de Cronos
en suspenso…
Cualquier estación
hablará
de los sentires
venturosos
o lastimeros.
Todo es crepúsculo
y epitafio
al mismo tiempo.

lunes, 17 de febrero de 2014

El pacto - Cristian Cano & Ana Caliyuri



Doce monedas de un material exótico cayeron sobre la mesa. Cuando detuvieron su movimiento los rostros en relieve de un ser mucho más inquietante fueron evidentes. El reptiliano me observó e inmediatamente supe sus intenciones: agonizaba y esas piezas ancestrales eran su única manera de sobrevivir a sus perseguidores. Sin mover un músculo del rostro dio media vuelta y desapareció. Las monedas empezaron a brillar y se fundieron en una pieza única, blindada, categórica, herméticamente dispuesta a la espera de la barca que las rescatase (como a mí) de este putrefacto lugar llamado Hades. A gran distancia, en otra orilla del infierno, se deslizaban similares monedas hasta colarse en el firmamento. Desde la altura, ellas nos fisgoneaban amarillentas. No todas las estrellas son sanctas ni todas cumplen con el pacto de vivir eternas. El reptiliano, visiblemente iluminado, ardía como un astro nuevo.