Más allá de cualquier inquietud, me dispuse a hojear un
viejo libro. Las páginas amarillentas denotan su antigüedad, son como hojas de
otoño a punto de quebrarse en el aire. Me dije: tal vez , estoy frente a un
incunable. Busqué la fecha de impresión en las primeras páginas, pero, en vez
de estar datado en el 1500 decía mayo del 4653. Miré mi reloj, me dio un
vahido. Claramente marcaba la hora veinicuatro del 10 de abril del 2013. No soy
de mujer de asombrarme por este tipo de cosas, siempre me he reído del tiempo.
El tema, es que mi curiosidad literaria, me impide permanecer ajena a los
orígenes de este libro cargado de polvo. Me senté en la primera silla que hallé
en esta biblioteca un tanto singular. No tiene bibliotecaria ni nadie que la
atienda. Me serví sola, y en verdad, éste libro que sostengo entre las manos,
llamó mi atención por el aspecto de sus tapas, un tanto raídas y poco legibles.
Estupefacta he quedado, al ver las primeras ilustraciones. Una mujer de nariz
trigueña y sonrisa plena, parece sonreírme. Debajo de la foto del retrato dice:
Constanza. No me impresioné demasiado, casualidades son casualidades; pero esa
mujer es muy parecida a alguien de mi familia. ¡No alcanzó a descubrir a quién
me recuerda!. Sigo hojeando. Nuevamente la misma ecuación: casualidades son
casualidades; hete aquí que el apellido es muy común, pero increíblemente es
igual a mi apellido: García. Bueno, tampoco me voy a impresionar por esta
razón, habrá en el mundo miles con el mismo nombre y apellido. Sigo mirando y
las siguientes fotos, son idénticas a mi casa paterna. Cierro el libro, cierro
el libro, cierro el libro. Dije que cierro el libro. ¡Cierro el libro! No hay
caso, hace miles de años que lo intentó y nunca, nunca lo puedo cerrar. Soy
constante, mañana vendré nuevamente. Y eso si, antes de retirarme de aquí,
vuelvo a decir a quien me escuche: jamás le he temido ni a los agujeros negros
ni al silencio sepulcral.
domingo, 30 de marzo de 2014
viernes, 28 de marzo de 2014
Sueño angelado
En la boca de un poema un sol hace puerto. Es la supremacía
de un esplendor que apaga la noche aún despierta. Es un atardecer que madura su
tono nocturnal, adormecido. Las palabras llenan corazones, graznan entre los
pájaros con el sigilo de algún ángel hurtado al cielo mismo. Es su voz angelada
como la mar: profunda, secreta, antigua. Hay poemas que duermen mansos por
siglos y un día despiertan en manos de plumas que respiran. Osada, me aproximo.
¿Quién podría quitarme el gozo de soñar en el abismo?
miércoles, 26 de marzo de 2014
Total alejamiento – Carlos Enrique Saldivar & Ana Caliyuri
Fernanda había terminado conmigo. Se veía venir, nuestra relación había sido caótica, plagada de celos e insultos, incluso habíamos llegado a agredirnos físicamente. Pero yo la amaba, no quería perderla. Por eso decidí correr tras de ella, abrazarla y besarla; sin embargo, mi ex novia se alejaba cada vez más, aunque no era solo ella, el parque alrededor mío, las calles, las avenidas, el cielo, la gente, todo se alejaba de mí con velocidad. Creí estar loco. Rogué por mi propia alma, a sabiendas de mi agnosticismo; sin resultado. Todo parecía ser un punto a la distancia: Fernanda, el pueblo y nuestro entorno. Un diminuto punto en el firmamento que poco a poco se fue diluyendo en el espacio. Paradójicamente, a Fernanda le sucedió lo mismo; ya nada somos. Nuestros corazones han muerto el fatídico día en que estaban cerca mis ganas y mi arma
martes, 25 de marzo de 2014
RELOJ SIMBIÓTICO
Llevamos
una melodía
en el latido
como reloj
que no se detiene…
El fulgor
apegado
a la existencia,
simbiosis
de antiguos
reflejos.
¿Y las alas?
Las alas
en el vacío,
sin red
danzando
en el pecho.
sábado, 22 de marzo de 2014
Ama de las claridades
Salpicaba la noche de sombras y era la luna ama de las claridades. Me detuve en su faz luminosa tras mi indomable periplo noctámbulo. Siempre es costosa la mirada cándida. La noche viva y el sol apagado: una, dos, o mil veces; no importa cuántas. Ya vacila el alma, duda, sangra; luego silencio y eternidad mundanos. Más tarde, un renacer otoñal salpica la noche de palabras y es la luna aún, ama de las claridades.
lunes, 17 de marzo de 2014
Buceo textual
Buceo en la anemia de algunas palabras, esas que no destiñen al corazón, esas que a fuerza de ser nimias pasan inadvertidas, esas que perecen en el intento de resplandecer en soledad. No verbalizan al mundo, no lo adjetivan, no lo embelesan, son poco menos que el polvo mismo. No nombran a nadie, no acentúan silogismos, son sólo términos que trabajan cooperativos. Lo más curioso es que hilvanados con soltura portan el perfume del texto mismo. Hoy, las amortiguo, las lanzo o las acaricio: son siluetas que apegadas a la piel del papel, respiran.
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