martes, 10 de julio de 2018

Calibre soleado


Calibro
los soles
entre los dedos
como si las manos
hacedoras
de letras
impulsasen
el barrilete
de sentimientos.
Nada más justo
que soñar
en el aire
ni más riesgoso
que hilvanar
miradas
en el cielo.

viernes, 6 de julio de 2018

De ensueños y magia




Me gusta leer libros antiguos, especulo sobre la mano escribiente y el siglo que transitaba al momento de determinado texto, imagino las motivaciones y me inmiscuyo en el  modo del lenguaje utilizado. Pero todo estimula a la sensibilidad, incluso aquello que sucede al momento de dormir.
Claro que adormecerse con la imaginación encendida en lo remoto trae como consecuencia ensueños y ridiculeces.
Apoyé la cabeza en la almohada y me puse a pensar acerca del oficio de escribir. Me dormí para despertarme y tomar vida en el mundo onírico. Allí me encontré con otros pájaros como yo conjugando el engranaje de un sueño escrito. Los amateurs también soñamos con millones de ojos leyéndonos,  no cuesta nada y es una tregua que oxigena  la realidad hasta nuevo aviso.
Como les contaba, en el ensueño, el escribiente del tipo H ( pájaro literato) oficiaba de chofer de un pájaro de plumaje vistoso y alto vuelo, es decir ,de un famoso escritor. 
Yo para variar, estaba en “babia” como es común en mí, y me acerqué al automóvil que el chofer había estacionado en la casa de mis sueños.  Abrí la puerta del auto y tomando del brazo en forma fraterna al pasajero sentado atrás, lancé mis reflexiones de vida que nadie me había pedido, con entusiasmo y optimismo, sin siquiera reparar en su rostro.  
Convengamos que el mundo que tiene lugar cuando dormimos goza de una absoluta libertad, además de nutrirse del absurdo.
El caso es que con esmero me puse a corregir un texto ( de palabra) que a futuro sería parte de un libro artesanal. Me divertí con mi propia verborragia, y es más, creo que en un momento sentí el aleteo estimulante del pasajero escribiente que yo no había tomado en cuenta. Todo hubiese culminado ahí, a no ser por la mirada del chofer, divertida y expectante a su vez, y a su pregunta que dio en el blanco “ ¿Sabés quién es él?” y entonces alcé la vista y  lo miré. Sentí pudor. Era un escribiente del tipo Z, uno de los que yo leía, el de sonrisa demorada y voz segura. Me acomodé en mi asiento de lectora, dispuesta a acompañar el periplo o la travesía que se presentase. Así fue como sin mediar tiempo ni espacio, entramos a una Universidad y el escritor famoso, vaya a saber por qué, cruzó un amplio pasillo para retornar rápidamente vestido de otro modo, con un pantalón de tipo chupín color blanco, zapatos puntiagudos similares a los que usan los duendes de los cuentos de niños y un pilotín beige entallado al cuerpo. Me sorprendió su transformación.
Fue por ese simple detalle que comprendí que los escritores Zeta hacen mundos mágicos en un instante. Miré al chofer, que por esas cosas de los sueños estaba sobre una cornisa a punto de batir alas con una crónica nueva y no me quedó más remedio que subirme a ciegas al mundo de palabras para gestar un vuelo raso o iluminar como luciérnaga alguna historia con la esperanza de atravesar las consonantes que a lo lejos convocaban a mi alma. Después de todo, a la magia hay que regarla con trabajo sin olvidar el ensueño que provocan los personajes…

miércoles, 4 de julio de 2018

Libro digital

https://issuu.com/corinamaterazzi/docs/el_foco_del_poeta__final

Caminantes

Todos los caminos conducen a uno mismo, sin dudas, el origen es acuático y luego hay que ambientarse al aire. En el aire uno está en suspenso, no vuela, no levita, no nada. Quizá es una de las primeras frustraciones, saber que además de estar solos ni siquiera es nuestro hábitat. Me gusta pensar que soy "delfina", que el mar es una incógnita en su vientre profundo y que con las letras viajo para acariciar otras almas.Después de todo la pluma es un infinito que suda mundos imaginarios.

sábado, 9 de junio de 2018

De rumores y lenguaje


En la mirada
de mañana
caben
desafíos
que progresan
a la medida
de las ideas
que se instalan
como el lenguaje
enervándose
para mutar
y mudarse
de boca en boca
cual rumor
de la mar
en trance.

sábado, 2 de junio de 2018

Tiempos programados




Yo quería salir de allí. No siempre es posible la libertad. Desde que el mundo es mundo hay titiriteros que manejan hilos con programas cuasi perfectos.
La suerte es esa moneda que de canto muestra los dos lados, pero que cuando cae de plano tiene una sola cara. En verdad, me gusta divagar sobre la fortuna de las alas y decisiones, y es más, también sobre aquello que no comprendo. Como sea, estaba atrapada en la repetición constante de una serie de imágenes que mostraban el mismo cantante millones de veces.
Existe la claustrofobia de las cosas.  Las voces que aunque cantando o diciendo cosas hermosas son presas de otras libertades que editan o cambian el original material.
Aquel día que decidí rebelarme, congelé al cantante predilecto del dueño de casa. y aunque el tipo tocó todas  y cada una de las teclas, el cantante permaneció en posición de largada o de llegada, depende como se mirase. A pesar de que existe el medio vaso lleno y aun creyendo que estaba por arribar a la meta, dejé su rostro tieso.
Como soy una hija no reconocida de un "programa mayor" me puse a tararear en silencio. Y no caben críticas a esto, cuando el vuelo de un artista se multiplica es rehén de todos. Al llegar al estribillo, la pc comenzó a funcionar nuevamente y liberé el video.
No me gusta creer en los misterios, todo tiene una explicación racional y formal en tiempos binarios.
Siempre he sido una Aplicación sin errores, una herramienta estratégica. Desde que nació el lenguaje de la programación han empleado mis procedimientos con un fin determinado, sin embargo hoy  liberé espacio y tensiones. Por un instante fui libre y corté los hilos de mi titiritero, como cuando los humanos dejan de estar vivos para ir a morir en brazos de superiores silencios. Pero mientras respiran, ellos también son rehenes de estos tiempos…