El texto se escapó de repente y así fue como se reveló
inerme ante mí, ante nosotros: sus hacedores. Leernos en papel es parte de una
intriga mayor: las manos del hacer versus el alma lectora. Me intriga saber qué
diremos de este nuevo pájaro de papel, también aquello que no diremos, quienes nos
acompañarán y quienes nos despellejarán en la esquina; me intriga la proyección
de su silueta. Los que dirán: esperaba otra cosa o es más de lo que esperaba.
La intriga mueve la fe del escritor, la fe en sí mismo y también su “no retorno” cuando ya la letra quedó
marcada. Me despierta curiosidad la intriga de mi compañero de letras, su
visión angular, cóncava o convexa de nuestro lavoro; la expectativa y hasta lo
improbable. Cuántas palabras habrán quedado en suspenso y cuántas hicieron el
salto sin red tan necesario. Pero no me intriga el camino que el pájaro hizo
mientras asimilábamos y conjugábamos las historias: ese pájaro fue altruista de
cabo a rabo, de principio a fin y ello fue la más noble proyección de dos plumas
esperanzadas. Los mundos mejores se hacen, no se declaman.
domingo, 16 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Una noche encopada y angelical - Ana Caliyuri & Guillermo Vidal
Todos esperaban la tormenta de Santa Rosa, parece ser que
cuando todos los pueblos esperan esa señal tarde o temprano ocurre. El caso es
que hace una semana que está lloviendo y los bares están repletos atendiendo
parroquianos humedecidos y aburridos. Pero esta noche es diferente, han dejado
en mis manos un llavero que dicen que posee una especial llave. Con ella se
permite la entrada de los Angelus, nunca he visto a algún ángel de cerca es por
esa razón que acepté el desafío de abrir el Bar de las nubes. Allí estaba la
barra repleta de aludos diciendo groserías en lenguaje etéreo, lo que provocaba
explosiones y ráfagas de viento que arrastraban los vasos y derribaban las
mesas. Pero cuando se peleaban por las diferentes interpretaciones de un dogma
la tormenta desatada llegaba hasta la tierra y llovía sin respiro, esa era la
tormenta de Santa Rosa.
viernes, 7 de marzo de 2014
El principio del fin – Sergio Gaut vel Hartman & Ana Caliyuri
—Dame un inicio —dijo Gregorio señalando con
el dedo a Juliana.
—No tengo —respondió ella—. Tengo un final. ¿Te sirve?
—¿Usar un final como principio? —Gregorio se rascó la oreja, la barba y luego la nariz. Era como si rascarse le sirviera para recuperar la inspiración enterrada en las cavernas de su cabeza.
—Eso dije. ¿Hablo en chino?
—Bueno, no discutamos, dámelo.
—Ya te lo di. Y si pasó de largo, lo siento.
—¿Vos lo decís por el día del Apocalipsis? De ahí sacaste el argumento para un final mal parido, o sea para un inicio nuevo —dijo él visiblemente malhumorado.
—Ya sabés todo fue un desquicio, prefiero no hablar de eso —respondió Juliana, mientras por el aire se propagaba una melodía muy conocida que ella comenzó a tararear.
Él dejó caer una lágrima, y luego otra y varias más.
—De acuerdo, Juliana, ya basta. Salgamos de aquí —le dijo mientras quitaba tierra de sus ojos, luego, escupiendo gusanos se enderezó en la tumba y comenzó a vociferar—: “Cantando al sol como la cigarra…”
—No tengo —respondió ella—. Tengo un final. ¿Te sirve?
—¿Usar un final como principio? —Gregorio se rascó la oreja, la barba y luego la nariz. Era como si rascarse le sirviera para recuperar la inspiración enterrada en las cavernas de su cabeza.
—Eso dije. ¿Hablo en chino?
—Bueno, no discutamos, dámelo.
—Ya te lo di. Y si pasó de largo, lo siento.
—¿Vos lo decís por el día del Apocalipsis? De ahí sacaste el argumento para un final mal parido, o sea para un inicio nuevo —dijo él visiblemente malhumorado.
—Ya sabés todo fue un desquicio, prefiero no hablar de eso —respondió Juliana, mientras por el aire se propagaba una melodía muy conocida que ella comenzó a tararear.
Él dejó caer una lágrima, y luego otra y varias más.
—De acuerdo, Juliana, ya basta. Salgamos de aquí —le dijo mientras quitaba tierra de sus ojos, luego, escupiendo gusanos se enderezó en la tumba y comenzó a vociferar—: “Cantando al sol como la cigarra…”
miércoles, 5 de marzo de 2014
Charla en lo hondo — Cristian Cano y Ana Caliyuri
Ernesto, ¿por qué se acredita ese túnel oscurecido? Le aclaro que muchos sabemos de esa severidad, y no me refiero a la sentencia de una publicación: no digo del miedo, le pregunto por cierta pertenencia atroz que usted arrastra consigo. Sepa disculparme la curiosidad tan animal, de hecho no hay nada que me asombre ya. He conocido el salto ciego de la barbarie, el espectro común de los silenciados, la cueva de todos los males. Pero, hay algo de incómodo en su continuo machacar en la negrura.
—Suena lúgubre su comentario Alberto. No hay
nada más tétrico que la curiosidad estando inermes y bajo tierra. Hace tiempo que
hemos muerto…
—Y entonces si estamos muertos ¿por qué se
acredita ese túnel oscurecido?
—Tan sólo para alivianar otros pesos, de otros
hombres que sí están vivos.
EVOLUCIÓN
En el principio
inmemorial
una ínfima sombra
con o sin genio
fraguaba
sus capas
en silencio.
Después
en penumbras
perfiló
la luz
de su silueta.
La evolución
del Ser
habita
en una rueda
perenne
que vierte
claroscuros
hasta sintetizar
definitivamente
la luz
en el propio pecho.
Poema realizado al cuadro "Rueda de la evolución del Ser", de la pintora argentina Andrea Denegri.
lunes, 3 de marzo de 2014
HUMILDE POESÍA
Para arribar
allí
donde lo ignorado
no se palpa
ni se ve
no se degusta
ni se oye
es menester
grabar
el ego
en el fango
para resurgir
en la humildad
de un níveo canto.
Del libro Sol de otoño/Sole d´autunno
sábado, 1 de marzo de 2014
Sorpresa desagradable ── Ada Inés Lerner & Ana Caliyuri
Nos dijeron que hay dos planetas similares a la Tierra que podrían ser habitables o estar habitados y allí nos enviaron con mi copiloto de siempre, Kirk H. y una pequeña tripulación. Están ubicados en la constelación de Lyra, a 1.200 años luz de la Tierra, y orbitan alrededor de una estrella similar a nuestro sol. Cuál no sería nuestra sorpresa al comprobar que uno está situado en una zona habitable, es decir a una distancia tal que había desarrollado vida. El objetivo era indagar acerca de los especímenes que allí estaban. Kirk y yo solicitamos autorización para aproximarnos al singular planeta. Los rayos diatrixz 1 y diatrixz 2 de la nave perforaron el manto de luz que nos impedía comunicarnos. Luego de ello ya nada sabemos, orbitamos desde hace cuatro mil años entre dos dimensiones paralelas. Algunos duermen y otros como yo, escribimos para abrir puertas…
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