Yo puedo comprender la vulnerabilidad que me rodea. La
fortaleza de mis locos pensamientos atravesando las barreras ignaras. Puedo
hacerme eco del dolor de un grafiti, encerrado en una habitación a expensas del
silencio de su dueño. Es más, puedo abrazarme a la complicidad de viejas
filosofías, o lanzar el dardo de la duda que coronará el vacío de certezas.
Sólo, me es difícil aceptar la insoportable gravedad de vivir en un siglo que
se empeña en salir a la conquista del espacio para hacer lo mismo que hace en
Tierra. Mientras tanto, escribo en la porfía de otros vientos.
viernes, 20 de junio de 2014
MELANCOLÍA OTOÑAL/AUTUNNALE MALINCONIA
Predestinada
melancolía
retoño
enraizado
en algún ciprés
longevo.
Ya es otoño
no ahondes
la mar
Y sus repliegues.
Soy la boca
que le sonríe
a tu muerte
como un relámpago
herido
que cae
y no cae a tierra.
AUTUNNALE MALINCONIA
Predestinata
malinconia
germoglio
attecchito
in qualche
longevo
cipresso.
È già autunno
non approfondire
il mare
e le sue ripiegature.
Sono la bocca
che sorride
alla tua morte
come un lampo
ferito
che precipita
e non cade a terra.
Trad: Raffaele Serafino Caligiuri
Trad: Raffaele Serafino Caligiuri
lunes, 16 de junio de 2014
Visión escondida – Ana Caliyuri & Carlos Enrique Saldivar
—En el estado en que estás es imposible ver con claridad —le dijo Mel a su compañero de ruta. El sujeto con el cual había organizado el viaje la miró con cierto aire de salvajismo en sus ojos. Frenó el vehículo, inclinó el cuerpo sobre el de Mel para abrir la puerta mientras le espetaba.
—En este espacio mando yo. La que no ve con claridad sos vos.
Luego, le dio un empujón para dejarla al costado de la ruta, en medio de la nada misma. Mel se preocupó, la oscuridad cubría todo.
Aquella visión regresó: fuego, chillidos, carne chamuscada. El sujeto que la había acompañado agonizaba en medio de un violento choque. Mel caminó medio kilómetro y encontró el lugar del accidente. Sonrió al ver el cadáver del tipejo, había hecho bien en no prevenirlo. Había aprendido a esperar antes de decirle a alguien que iba a morir.
viernes, 13 de junio de 2014
Soliloquio entre palabras
Es tiempo de palabras llenas, de palabras puras, de acepciones justas. Es tiempo de voces múltiples, de verbos con coraje, de escarbar en la columna vertebral de los párrafos, de ganarle al silencio o servirnos de su pausa. Es tiempo de plumas libres que mezclan el propio latido con el tic tac más complejo, de historias y hechizos, de lágrimas cayendo. Después de todo, hay que exudar en todas dimensiones el jugo de las palabras para hacer centro en los remotos corazones del Universo.
viernes, 6 de junio de 2014
EL SILENCIO
El silencio clama silencio, como si esa voz tácita hiciese
del corazón su alimento. El silencio es pan de las almas abismadas y bonanza en
el cansancio. Es el espejo en aguas profundas y la conmoción frente a las
distancias. Al arribar el atardecer, la ciudad lentamente se apaga, o tal vez
es el latido de la luna ahuecándose en nuestras miradas. Como aquello que
embelesa, el silencio bienhechor, es una inmensidad que cabe en el pestañeo de
un instante encantado.
lunes, 2 de junio de 2014
Entre nosotros ( para mi nieto Benicio)
El gesto
dulce
desde el más claro
contorno
de la inocencia
cierra
cualquier grieta
y hasta el espesor
de añejas tormentas.
Como si entre nosotros
navegasen
las ilusiones
de un tiempo
de vuelos
en donde
él es un pájaro
y yo solo
un verso hambriento.
Como si entre nosotros
se extendiese
la luz
del amor
con alas
de sol eterno.
domingo, 1 de junio de 2014
Magia
No creo en los imponderables, la vida es casi matemática.
Uno más uno es dos, y una frustración más otra da como resultado frustraciones.
Nadie mueve un pie si su alma es quieta. El sol sale a diario y el anochecer es
seguro. Vinimos para irnos y trabajamos siendo jóvenes para no ir a ningún lado
durante la vejez. Dicen que soy un agnóstico, del tipo irritante. Irritan mis
nefastos pensamientos. Todo muta, me dijo el doctor. En realidad hoy es un día
diferente, debo confesarlo: acabo de nacer, deambulo en busca de un lugar más
acogedor que esta prisión pensante. Así me recomendó mi terapeuta; magia o no,
el caso es que tomo mis recaudos: no iré por los mismos caminos de antaño. Me miro en el espejo, me desconozco. ¡Este
tipo sonriente que me habita parece sostener una montaña entre sus dientes! Me
aproximo a la ventana, saco la cabeza por allí y fotografío al mundo. Desciendo
las escalinatas, ya en la acera fotografío la ventana del lugar en donde viví recluido.
Es una zoncera esa ventana y aún más zonzo parece ser el mundo. Magia o no, fue
un cambio de perspectiva. El tren no ha partido, es hora de eslabonar
imponderables mientras saludo a mis vecinos, después de todo, ellos son
prisioneros de otros enigmas…
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