sábado, 5 de agosto de 2017
jueves, 20 de julio de 2017
Celebración
Celebramos la vida y la amistad cada día, pensé, mientras miraba la huella de los zapatos donde me encontré con los enigmas de los encuentros y desencuentros, con los retazos de camino acompañada por almas diferentes, y sonrío por todas aquellos hermosos signos que con el tiempo se afianzaron para establecerse mansos, sin más premisa que la de un lazo entre corazones sinceros. Me gusta celebrar la vida con un café, un abrazo, una carcajada, un paseo, un sueño, un debate, un libro, una canción, un viaje, todo ello asentado en el misterio de querernos porque si, porque así lo manda el latido entre las almas.
sábado, 8 de julio de 2017
L@s poet@s
L@s poet@s
soltamos
amarras
en las vertebras
de una poesía
que breve
dilata
el latido
Y busca
siempre busca
la inmensidad
de un corazón
que la complete.
jueves, 6 de julio de 2017
Paladas
Paladas- Ana Caliyuri
"No podía quedar a mitad de camino entre la creación y el hechizo. En ese cosmos, es factible enlazar aquello que está hoy disperso, pero que en verdad siempre estuvo unido" dijo ella con voz grave mientras encendía su pc. Luego, irreverente, desempolvó la apariencia de los siglos y en el vano margen del absurdo abrió el libro amarillento en su página 62 y se fugó con los versos finales de “La vida humana” de Paladas de Alejandría: “Pero todos después, todos por último/abordamos, no obstante, en sólo un puerto./del seno de la tierra en lo profundo.” Advertida, sólo intentó convencer al mundo que no hay carpe diem que te salve de ser extinto.
"No podía quedar a mitad de camino entre la creación y el hechizo. En ese cosmos, es factible enlazar aquello que está hoy disperso, pero que en verdad siempre estuvo unido" dijo ella con voz grave mientras encendía su pc. Luego, irreverente, desempolvó la apariencia de los siglos y en el vano margen del absurdo abrió el libro amarillento en su página 62 y se fugó con los versos finales de “La vida humana” de Paladas de Alejandría: “Pero todos después, todos por último/abordamos, no obstante, en sólo un puerto./del seno de la tierra en lo profundo.” Advertida, sólo intentó convencer al mundo que no hay carpe diem que te salve de ser extinto.
Palade - Ana Caliyuri
Non poteva rimanere di passaggio a metà tra la creazione e l'incantesimo. In quel cosmo è fattibile allacciare quello che è oggi disperso, ma che in realtà sempre stette unito, ella disse con voce grave mentre infiammava il suo animo. Dopo, irriverente, spolverò l'apparenza dei secoli e nel vano margine dell'assurdo aprì il libro giallognolo nella sua pagina 62 e fuggì coi versi finali di "La vita umana" di Palade di Alessandria: "Ma tutti dopo, tutti infine / approdiamo, tuttavia, in solo un porto. / del seno della terra nella profonda." Notata, cercò solo di convincere il mondo che non c'è un carpe diem che ti salvi di esserti estinto.
Non poteva rimanere di passaggio a metà tra la creazione e l'incantesimo. In quel cosmo è fattibile allacciare quello che è oggi disperso, ma che in realtà sempre stette unito, ella disse con voce grave mentre infiammava il suo animo. Dopo, irriverente, spolverò l'apparenza dei secoli e nel vano margine dell'assurdo aprì il libro giallognolo nella sua pagina 62 e fuggì coi versi finali di "La vita umana" di Palade di Alessandria: "Ma tutti dopo, tutti infine / approdiamo, tuttavia, in solo un porto. / del seno della terra nella profonda." Notata, cercò solo di convincere il mondo che non c'è un carpe diem che ti salvi di esserti estinto.
miércoles, 5 de julio de 2017
Cosas del alma
Como el humo
que aneblina
la mirada
hasta sonsacar
el atisbo
de una lágrima.
Como la noche
que aprisiona
su blandura
en el espejismo
de una ola
que se marcha.
Como las cosas
que van y vienen
hasta que finalmente
se instalan,
es la disyuntiva,
la lógica
de lo ilógico,
en tierras
de almas.
jueves, 29 de junio de 2017
Alegoría
Yo no sabía que Ludmila era tan creativa, menos que
menos que iba a realizar semejante
maqueta reproduciendo la fisonomía del barrio y como si todo eso fuese
poco, reproducir con lujo de detalles la
cuadra de la calle Ombú entre Arrayanes y Favaloro. En esa cuadra, justo vivo
yo, y también está el almacén de Quito Nieves, el kiosco de Manuel Lissis y la veterinaria
de Federico Canice. Todo hubiese sido una caricia al sentimiento barrial si no hubiera aparecido en la vidriera de la veterinaria
un animal que despertó mi curiosidad y la de otros. Algunos decían que era un
perro lanudo inmenso, otros afirmaban que
eran dos gatos pegados, y no faltó quien dijo que era un tigre diente de sable,
y yo no quería desilusionar la imaginación de nadie, pero con mis lentes de
superaumento pude ver que se trataba de un par de leones.
El veterinario Canice nunca había atendido a ningún
león, ni siquiera los del circo de los hermanos Rivas que cada año venían al
pueblo. Porque consideraba que debían estar en su hábitat. Y tampoco era lógico pensar que Federico
había enloquecido como para poner a la venta ( ni siquiera en maqueta) a un par
de leones.
Después de muchos días de exhibición del barrio en
miniatura, en el hall del Club Social y Deportivo “El futuro”, decidí intervenir.
Y esperé sentada a la creadora de tamaña belleza, mientras leía un periódico viejo. Tengo la
manía de pensar que todo se repite, hasta la historia de los pueblos y sus
grandezas y miserias, y hojeando la página amarillenta pensé que todos somos
una necrológica latente y para qué sirve ser tan soberbios, o falsos, o
mezquinos, si el hoyo nos espera a todos. Estaba en esos divagues cuando la vi
aparecer a Ludmila y me mandé de frente y le dije que la maqueta era hermosa,
pero que los perros de la vidriera de la veterinaria no le quedaron muy bonitos
porque parecían leones y ya que estaba,
le comenté el parecido con los de la
película Garras. Ella me miró sonriendo y me dijo: “Juana son dos leones” y más
que asombrada le respondí que había cometido un error porque en la calle Ombú
no habitaron jamás animales de la selva y que la veterinaria era responsable y
que siendo yo la mayor del barrio podía corroborar eso. Y claro, me miró
divertida y me dijo que la calle Ombú profundiza lo que no se ve de la
sociedad, y que conocía muy bien al médico veterinario porque hacía más de
veinte años que tenía una relación con él, pero que no convivían porque él era
un hombre raro y ermitaño y aunque la amaba no estaba dispuesto a perder su
libertad. Y seguí pensando en los leones de la vidriera y me dije “que tendrá
que ver tal cosa”, hasta que Ludmila se acercó a mi oreja para decirme: “
Juana, el león es una alegoría de Federico Canice: él es un hombre que vive
entre árboles”; claro lo dijo en
referencia a las calles Ombú y Arrayanes que es donde tiene la veterinaria, y
siguió diciendome: “ es muy bueno, pero necesita un trasplante de corazón al mejor
estilo Favaloro para espejarse mejor en lo que siente” y claro que con
semejante confesión me alcé de la silla para ver los leones de la maqueta, y a
uno de ellos le vi la mirada de
Federico, los ojos color miel, y la
cabellera larga y espesa y me dije que la muchacha era muy inteligente , porque la leona que lo
acompañaba era estilizada y de sagaz
mirada color café como ella.
Por esas
cosas de la vida, estaba uo en esos menesteres de barrer la vereda cuando la vi llegar a Ludmila, con dos bolsos pesados
a la veterinaria.
El caso es
que comentaron en el barrio que ella y Federico se habían casado en secreto. Y yo no pude dejar de sonreír porque desde que
el mundo es mundo, los espejos tienden a despertarnos y como quien no quiere la
cosa, pero queriendo, saqué los leones de la maqueta y me los llevé a mi casa.
Siempre fui una solitaria y uno nunca sabe…
viernes, 23 de junio de 2017
De censuras , libertades y treguas
La boca
repleta
de pájaros
muertos .
Renacía
la tarde,
yo conozco
los soles
que habitan
muy dentro
y sacudí
los pájaros
a la sombra
de un sauce viejo.
Me inspiré
en sus alas
en sus remotos vuelos
y le supliqué
a la lengua
que abandonase
por un instante
la feroz tregua.
Y un día incierto
como un rio alado
que se enciende
volaron
las palabras
lejos de la jaula
cerca del firmamento
y me volví
a mirarlas
con ojos nuevos.
repleta
de pájaros
muertos .
Renacía
la tarde,
yo conozco
los soles
que habitan
muy dentro
y sacudí
los pájaros
a la sombra
de un sauce viejo.
Me inspiré
en sus alas
en sus remotos vuelos
y le supliqué
a la lengua
que abandonase
por un instante
la feroz tregua.
Y un día incierto
como un rio alado
que se enciende
volaron
las palabras
lejos de la jaula
cerca del firmamento
y me volví
a mirarlas
con ojos nuevos.
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