MELODÍA ITINERANTE
1
Sobrevivir
cual desafío
a las fauces
del destino,
cuya capa,
por los siglos
de los siglos
ha sido, es y será,
el último traspié
o tal vez
la exhumación
del pasado.
2
Más allá de mí,
otras desventuras
maceradas en silencio,
evitan la evidencia
de sus lágrimas.
Como si fuésemos
un río de polvo
ligado por la ilusión
de soñar milagros.
3
De ese modo
vagamos entre nubes
cual si fuésemos sonámbulos
para olvidar de la vida
aquello que no se olvida
ni aún prodigándole
a las sombras
un fondo blanco.
4
Mas, no obstante
dentro de algún Nocturno,
liberado por un piano,
suelo hallar
la memoria de la noche
cual benévolo manto.
Como si la voluntad
desplegase las alas
para no asociar
la negrura
a la penumbra
de la incertidumbre
del hálito.
Ese delgado hilo
entre la vida y la muerte
que a veces detentan
entre sus manos
tenebrosos arquitectos
del espanto.
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