miércoles, 1 de febrero de 2017

Risueño ángel


Sobre el tapiz del alma , revolotea una hermosa voz que porta un par de alas blancas. Colibrí de los cielos antiguos, transparencia que hila las maravillas que muy dentro viven desde antaño. Será que la palabra se hizo de aire o tal vez ha sido el aliento del despertar de un ángel. Tan mío y tan descarnado, tan fresco y risueño como un manantial que juega a sonar entre piedras y pequeños soles reflejados. Se suspende alado y cosecha incontables lágrimas, las fervorosas, las ancianas, las nuevas, las primigenias y las humanas.  Dejará el tiempo de las claridades que, entrañados, reposemos otros lares, o tal vez, será la palabra anfitriona de la fusión inconmensurable entre la carne, el alma y mi ángel.


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